Apartamentos o viviendas tuteladas: Una alternativa para los mayores

Llegado cierto momento de la vida la persona mayor puede encontrarse con que, si bien conserva los rasgos fundamentales por los cuales una persona se considera autónoma (movilidad, conocimiento, memoria), requiere ya de una serie de atenciones como pueden ser la supervisión diaria por parte de un profesional sanitario, que le preparen la comida o que le ayuden a realizar algunas actividades cotidianas, pero no desea bajo ningún concepto –a veces por un temor infundado– ingresar en una residencia. En estos casos tenemos como alternativa los apartamentos o viviendas tuteladas.

¿En qué se diferencian de una vivienda normal? En que al margen de cada habitación o apartamento dotado con dormitorios, cocina, cuarto de baño… de uso totalmente privativo, cuenta con zonas comunes, como por ejemplo un comedor, jardines, centro lúdico y otros, además de con atención sanitaria, cocineros, auxiliares, etc., haciendo uso de estos servicios en función de sus propias necesidades y pagando tan sólo por lo que se utiliza.  Además, se mantiene una vivienda propia que permite mantener la intimidad de cada uno.

Obviamente la utilización de estos servicios pueden no estar al alcance de todos los bolsillos. Por eso, productos de ProSenectus como la RENTA VITALICIA o la HIPOTECA INVERSA pueden contribuir a ponerlos a su alcance.